«¿No pago yo mis impuestos? Pues entonces, mi cuerpo es mío, y yo puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera». Esta contudente frase la acabo de oír en uno de los «vídeo-foros» de la edición digital de un periódico de provincias. Me limitaré a hacer algunas consideraciones que, inmediatamente se me han venido a la cabeza:
1. ¿Es posible que el Gobierno de Zapatero nos esté ahora cobrando impuestos, también, por tener cuerpo? Ya sabía yo que la crisis era grande… ¡pero no tanto!
2. ¿Yo soy dueño de mi cuerpo igual que lo soy de mi automóvil?
3. Desde el mismo instante de la concepción (unión de los gametos femenino y masculino), comienza su curso una vida humana (no un ser vivo).
4. Curiosamente, cuando una mujer «progre» dice eso de «mi cuerpo es mío, y yo hago con él lo que me dé la gana», en realidad, lo que está queriendo decir es:
a) Puedo acostarme con quien quiera, y cuando quiera.
b) Si por un «fallo técnico» me quedo embarazada, no hay ningún problema. Mi «novio de toda la vida» me dejará tirada, y el «marrón» me lo tendré que comer y resolver yo solita.
c) Siempre podré recurrir a uno de los muchos «Centros de Planificación Familiar» (también llamados «Centros de Formación de los tontos del Capirote»), para que me digan cómo tengo que utilizar el condón (lo dicho: para tontos del capirote), o para que me regalen la «píldora del día después»: En cualquier caso, problema resuelto.
5. Me parece que la gravísima trivialización del sexo que estamos padeciendo en España (país moderno, progresista y de vanguardia donde los haya), está provocando muchos problema sociales.
6. La relación sexual entre un hombre y una mujer no es «exactamente igual» que el apareamiento de un cerdo con una cerda (con perdón); sino que requiere una plena disposición de amor, entrega, donación, compromiso de fidelidad y, sobre todo, apertura a la vida (la vida humana no es un juego; el sexo humano, tampoco).
7. No vale ahora «escandalizarse» ni «echarse las manos a la cabeza» porque un menor viole a una menor, al fin y al cabo no hace más que seguir el ejemplo y los argumentos que le estamos dando los «mayores»: él también es dueño de su propio cuerpo, y puede hacer con su cuerpo lo que le dé la gana… ¿o no? Que alguien me lo explique, por favor.
Fuente/abcdesevilla.es/
